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Casa Okma

Una media luna que abraza el paisaje

Casa Okma, arquitectura de Gaia Studio en Matapalo, Guanacaste

Una media luna que abraza el paisaje

Casa Okma nació de la extraordinaria apertura de su emplazamiento: una plataforma elevada rodeada por un panorama de 360 grados de montañas, valles y bosque tropical seco. La intención era incorporar la profundidad de este paisaje a la vida cotidiana, ofreciendo amplias perspectivas desde los distintos espacios de la casa.

El punto de partida fue una forma circular. Esta evolucionó hacia una media luna que reúne los espacios cerrados y climatizados alrededor de una zona de vida exterior central. La disposición curva abraza la terraza y el jardín, creando una sensación de protección y privacidad mientras mantiene la casa abierta al horizonte.

Del bosque al panorama

La llegada se descubre de forma gradual. Los visitantes dejan su vehículo entre los árboles, donde la vegetación oculta las vistas lejanas. Una escalera asciende hasta el corazón de la casa y revela el paisaje paso a paso.

En el centro de la terraza, la vista se abre por completo. Esta transición desde la intimidad del bosque hacia la amplitud del panorama marca la experiencia de la casa.

La terraza se convierte en el corazón compartido de la casa: un lugar para reunirse, pasar de una estancia a otra y disfrutar al aire libre, acogido por la curva protectora de la arquitectura.

Diseñar para el clima tropical

Las generosas alturas interiores crean un importante volumen de aire sobre los espacios habitados. En las habitaciones cerradas, la extracción mecánica en la parte alta de los muros evacua el aire caliente que asciende para limitar la acumulación de calor.

Sobre la terraza, la cubierta se superpone al techo de la casa y deja una separación ventilada por la que el aire caliente puede escapar de forma natural. La superficie blanca del techo y sus bordes sombreados complementan estas medidas, vinculando la forma arquitectónica con respuestas concretas al clima tropical.

Una idea presente en cada detalle

La luna guio el proyecto, desde su geometría general hasta los elementos decorativos más pequeños. El estuco beige suave, la madera clara y el bambú crean una atmósfera cálida y acogedora. Los espejos circulares, las luminarias inspiradas en eclipses y las piezas redondeadas prolongan este lenguaje en los interiores.

Frente a la casa, la piscina circular de borde infinito retoma el tema lunar y refleja el cielo y la vegetación circundante.

Toda la decoración fue diseñada por Hugues Blanchère, con piezas fabricadas específicamente para el proyecto. La madera recuperada de árboles muertos de la propiedad se incorporó a la decoración, dando a los recursos del terreno un nuevo lugar en la casa.

Arquitectura, interiores y detalles artesanales comparten una misma intención: crear un lugar donde convivan apertura e intimidad y donde el paisaje forme parte de la vida cotidiana.

Fotografía: Caleb Isai / Marea Alta.

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